Toma el dinero y corre

La primera y, en mi modesta opinión, mejor película de Woody Allen, ese ovetense no fenicio ídolo del alcalde de la ciudad, llevaba por título el de esta columna de opinión. Quizá la película más genial, la más sincera, la más natural. Un raterillo de medio pelo metido en grandes y, consecuentemente, fallidas aventuras. No me digan por qué, pero ayer me vino a la mente.

Pedro Pascual

Un aficionado lee los carteles pegados en las oficinas del Oviedo (Foto: Zureda Press)

Un aficionado lee los carteles pegados en las oficinas del Oviedo (Foto: Zureda Press)

En Oviedo, la calle Milicias exhibe una escultura que representa a Woody Allen, cineasta americano que no cayó en la cuenta de que la heroica ciudad existía hasta que le comunicaron que le daban un premio. Desde entonces, la capital del Principado es una ciudad de ensueño y Woody “pasea” sin moverse por ella. Tan surrealista como su primera película, “Toma el dinero y corre”, en la que además de dirigir, actúa. Da vida al protagonista, Virgil Starkwell, un ratero torpe y sin futuro. Su vida es contada por sus padres, a modo de documental, aunque los pobres, avergonzados por su devenir, aparecen ocultos tras una careta que recuerda a otro grande del humor absurdo, Groucho Marx.

Virgil intenta vivir de sus golpes, pero es tan torpe que es incapaz de llevarse nada al bolsillo. Tiene alma de delincuente, pero no da la talla. Quiere atracar un banco, pero acaba derivando todo en una discusión sobre lo que ha escrito en el papel que entrega al empleado de la caja. Todos discuten si dice “traigo un revolver” o “quiero volver”. Es un atraco, pero se interpreta de dos formas. Una, la suya. La otra, la del resto del mundo. Algo parecido ocurre con las entradas para el partido del próximo domingo entre Real Oviedo y Pontevedra. La afición piensa que es un atraco. El consejo de Alberto González cree que la afición quiere volver. Una distinta percepción de la realidad, como el anuncio de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción: esto es lo que crees que está pasando y esto otro, muy distinto, es lo que pasa. Ayer, a media tarde, los dirigentes azules comprobaron lo que está pasando. Que la afición está harta de que le tomen el pelo y mostró su disconformidad ante las oficinas del club. No hacía dos días desde que la afición se gastó los cuartos para acompañar al equipo en Pontevedra. Los rectores azules se llenaron la boca hablando de la fidelidad de la afición, calculando cuantos irían al Tartiere a animar al equipo, aunque la realidad dejó al descubierto que la intención era tener una idea aproximada del número de víctimas para el atraco del siglo.

Ni más ni menos que 20 euros tendrán que pagar los abonados del club para asistir a la vuelta de una eliminatoria que el equipo pierde al “descanso”. Y 40 el resto de asturianos no fenicios (esa raza especial a la que dicen pertenecer los miembros del consejo de administración del Oviedo) que quieran animar al equipo en el tramo decisivo de la temporada. No importa el aspecto deportivo, quieren dinero. Contante y sonante, como Virgil Starkwell, para sobrevivir en su mundillo. Coincidiendo con los rumores muy ciertos de que les quedan cuatro telediarios al frente del club, antes de salir corriendo. ¿Por qué tanto apremio en hacer caja? ¿No han vendido más camisetas que Cristiano Ronaldo? Que presenten ahora las cuentas del máximo accionista, su consejero económico y el informático metido a gurú del marketing.

Un momento de las protestas de ayer (Foto: Zureda Press)

Un momento de las protestas de ayer (Foto: Zureda Press)

Es curioso que la negociación con el Pontevedra la pasada semana para conseguir entradas para los oviedistas se demorase tanto. Intercambio de 1.250 a 25 euros. ¿Para quién serían demasiadas, para el Pontevedra que al final se vio que puso en venta todo lo que tenía, o para el consejo del Oviedo, que quería atar cada entrada a precios de locura para Segunda B?

Otrosí, que escriben los leguleyos. ¿Qué categoría es esa de sub 14? La campaña de abonados del club incluía categoría adulto, sub 25, cadete, niño, jubilado y minusválido. ¿Dónde están los sub 14?

Cuando Virgil Starkwell intenta atracar el banco con su nota mal escrita, las vueltas de los empleados, que no entienden lo que dice, le dejan con un palmo de narices. Una nota mal escrita como la que ayer hacía pública el club, a través de la portavoz del consejo, Paula Calleja, fatal en redacción y chula hasta la nausea, intentando criticar a los aficionados que se manifestaron ante el atraco que intenta perpetrar el consejo de mal administración azul. Muchas cosas recuerda quien acaba de llegar. Y mucho compara con situaciones de otros clubes desde su profunda ignorancia. Que tome nota de la marcha atrás del Granada, que tuvo que rectificar y bajar los precios un 50%. Y, sobre todo, que tenga en cuenta que la pasada temporada no había que remontar un resultado en contra. Con tan geniales ideas no es de extrañar que el Balonmano Naranco haya desaparecido a manos de estos grandes gestores.

Todo cambiará. A Woody Allen (Virgil Starkwell) le pedían para consumar su atraco que volviera con la conformidad del director. Y apareció también una pedante señorita Frank para aclarar lo que se quería decir. Pero el director, en este caso la afición, sigue sin entender lo que ocurre y va a echar a los atracadores del banco a gorrazos.

“Toma el dinero y corre”… ¿por qué me vendría esto a la mente?

Fuente: Magazine Oviedista

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